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Opinión – ¿Saben de Cine los Críticos?
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Opinión – ¿Saben de Cine los Críticos?

“La crítica no sabe apreciar una buena película”. “La película es un 10. La crítica, un 2”. “Cero fiabilidad para recomendar películas”. “Los críticos son seres de luz intelectualmente superiores”.

¿Te suenan? Son las reacciones del público hacia la críticas de cine.

El público aborrece a los críticos. Si hasta pareciera que hablan distintos idiomas. Un ejemplo es la gran aceptación y satisfacción de la audiencia con Venom (2018), película destrozada por la crítica especializada. Caso contrario, Roma (2018) fue la gran ganadora de los Oscars y la regalona de los críticos, pero fome para gran parte de la audiencia. No digo que ambas películas sean buenas o malas. Son distintas, para paladares distintos.

Es evidente que la crítica y la audiencia quebraron sus relaciones.

El conflicto público/crítica se agrava más cuando, en vez de discernir, los críticos continúan firmes en su actividad, en una especie de egolatría pedante que amenaza no rendirse ante la fanaticada.

¿Es que la gente no entiende las cosas que ve? ¿O los fanáticos están tan alumbrados que no serían capaces de ver lo malo en sus obras favoritas? Peor, los críticos tienen demasiada confianza en su juicio cinéfilo. ¿O que los críticos no tienen criterio?

Si te fijas, el problema real de los críticos es la falta de criterios a la hora de opinar sobre cine. Porque los críticos de cine no hacen crítica. No son críticos. Son, simplemente, pésimos comunicadores con acceso a dar su opinión. Y por ser “opinadores de cine” sienten que su palabra es ley, casi tanto como la de los fanáticos.

Crítica no es Opinión

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Si buscas “crítica de cine” en Google, probablemente te encuentres con artículos mesiánicos sobre cómo elaborar una crítica. Nota, por favor, el énfasis que hacen en el juicio y la opinión. Espero que, luego de leer este artículo, entiendas que todo lo que te venden es basura. Terrible, si consideramos que la basura proviene de algunas instituciones desvergonzadas de “educación superior”.

Crítica no es opinión. Ambos, según mi propia experiencia, tienen diferencias conceptuales que han sido poco abordadas por los académicos. Por lo tanto, quise aventurarme con una definición personal para que entiendas mi planteamiento.

Una crítica es algo perteneciente o relativo a la crisis. La crisis, a su vez, es un cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados. Dicho de otra forma, la crítica es una apreciación de un cambio profundo que, necesariamente, debe tener un punto de vista objetivo. Así, la apreciación personal (del espectador) se crece libre de sugestiones y enriquece los diferentes puntos de vista de la audiencia.

En conclusión, una crítica de cine es un discurso objetivo, escrito o hablado, sobre el análisis de una obra cinematográfica, que pretende orientar al espectador para disfrutar la obra de la mejor forma posible.

Por el contrario, una opinión es (1) Juicio o una valoración respecto de algo o de alguien, o (2) Fama o concepto en que se tiene a alguien o algo. Es decir que, cuando opinamos, emitimos una valoración personal sobre lo que entendemos sobre algo; por ende, responde a nuestro propios conceptos y a nuestra experiencia personal.

En el caso del cine, la opinión impone una valoración de carácter totalmente subjetivo de la obra cinematográfica, por lo que no necesariamente debe respetar parámetros técnicos, sino que responde al gusto cinéfilo de cada opinante.

Un hecho evidente es que ambos, crítica u opinión, pretenden influir en los espectadores para ver una película o no. Usan la previsualización de lo que podría encontrarse en el film. Finalmente, generan expectación en la audiencia a través del morbo o la anticipación, lo que provoca al espectador a ver el film (o serie).

De forma más simple, las críticas y las opiniones son útiles para saber “de qué va” la película y, a través de sus propios criterios, ayudan reducir el riesgo de perder tu dinero cuando vas al cine.

Entonces, si cumplen el mismo propósito, ¿por qué tomar en serio la crítica y desechar la opinión?

Los Críticos quieren que disfrutes la película

En serio. No se trata de decir que los verdaderos críticos son un ejército de altruistas dispuestos a iluminar tu camino cinéfilo. Aunque tengan vocación, ellos cobran por sus trabajos. Y no hay nada mejor que te paguen por hacer lo que te gusta.

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Lo cierto es que los críticos utilizan ciertos recursos para elaborar sus reseñas sin cargarse de subjetividad. Te provocan a ver una obra, pero quieren que tú mismo la entiendas.

Los críticos te exponen lo que se ve. Las interpretaciones, fuera.

Mi primera clase de apreciación cinematográfica -inolvidable por cierto- vimos esta escena de Nostalgia (1983) de Andrej Tarkovsky.

Hubo una sola pregunta durante toda la clase: ¿Qué estamos viendo?

Mira el vídeo y tómate tu tiempo. Escribe tu respuesta. Ahora, sigue leyendo.

Algunas de las respuestas fueron:

  1. Un hombre que lleva la llama de su propia vida a través del frío destino.
  2. Una persona que necesita la llama para salvar a alguien.
  3. Es un ritual simbólico de alguien que necesita esa llama.

Ningún estudiante dio con la respuesta correcta.

Lo que vemos es un hombre caminando con una vela encendida, y se juega la vida en ello.

¿Y eso es todo? ¿Tan simple?

Obvio. Todos eran interpretaciones preconcebidas de lo que se estaba viendo, pero no lo que realmente estábamos viendo. Eran juicios, opiniones.

La crítica DEBE ser objetiva. Y para eso, necesitamos deshacernos de todas las conjeturas que nos hacemos sobre lo que vemos.

A menudo, interpretamos las cosas que vemos. Si alguien me escribe “eres el mejor escritor del mundo” en un papel, esa frase tendrá muchos significados, dependiendo de cómo lo entienda. Puede ser escrita como motivación de un familiar, un cariño de una novia o la adulación de un amigo. Asimismo, puede ser una conjetura de un periodista especializado y fanático de mi obra o de un editor interesado. 

Muchas explicaciones para un solo hecho: un papel escrito con la frase “eres el mejor escritor del mundo”.

Una buena crítica de cine siempre tratará de rescatar estos aspectos objetivos sobre lo que se ve en un film. Es lo que se ve, sin más. No hay pretensión de inteligencia o influencia sobre tus estados de ánimo. Quiere que veas y que lo hagas por ti mismo. Que seas tú quien juzgue lo que ve, que piense y se emocione con eso.

Una crítica usa parámetros técnicos y, en cierta medida, cuantificables.

No hay nada más objetivo que algo que puedas medir. No hace falta que nadie te cuente sobre ello, tú mismo lo puedes ver.

Algunos de los parámetros técnicos-teóricos que se utilizan son:

  • Guión: Se sirven de la teoría de la construcción de la trama para identificar giros, diseños de personajes y antagonistas, la fuerza del tema, etc.
  • Dirección: Cosmovisión/Punto de vista. Efectividad de lo que se quiere mostrar. Control de las actuaciones.
  • Fotografía: Énfasis en la psicología de la imagen a través de la intensidad de la luz, el uso de paletas de colores, los tipos de planos y encuadres.
  • Edición: Ritmo, número de cortes, cohesión entre lo que se ve y lo que se entiende. Efectos especiales.
  • Producción: Casting, calidad de los recursos y variedad de materiales y escenarios.Cosmovisión

Todas son herramientas del lenguaje cinematográfico que enriquecen la admiración de la obra y que, gracias al crítico, son traducidas en lenguaje legible para los espectadores.

Resultado final: Establecer varios puntos de vista para que el espectador fije su ojo y sea capaz de vivir la obra de la mejor forma posible.

Las herramientas técnicas de cine nos permiten apreciar de mejor forma una película. Si no las conoces, mira a alguien que te las enseñe.

El drama con las referencias

El punto débil de los críticos. Es cierto que necesitamos de ciertas referencias como puntos de vista para comparar o, al menos, hacerse una idea de lo que estamos viendo. Pero siento que la motivación de los lectores cae cuando se encuentra con una crítica cargada de referencias, sobre todo, si son demasiadas.

Lo molesto del exceso de referencias en ciertas críticas es que pretenden mostrar a los críticos como eruditos. Es lo que llamo “críticas egocéntricas”, tan superficiales con su afán de hacer notar al crítico que se alejan de lo importante: la película. Quitan claridad al discurso, no explican nada y confunden al espectador.

Una buena crítica necesita ser clara y concisa para convencer a la gente de ir al cine. Así lo postula Rafael Narbona, crítico ocasional y fanático del 7º arte, en este breve ensayo de opinión sobre las críticas de cine.

Obras son muchas. Y, sinceramente, no todos tienen tanto tiempo para ver películas. Solo a los críticos les pagan por ello.Cualquiera que sepa que tiene que invertir mucho trabajo para ver una película, créeme, no la va a ver. Se trata de entretener, no de abrumar.

Sin embargo, aún cuando el crítico suene como un pedante y egocéntrico, su intención es buena si sigue con estos pasos anteriores. Es diferente del opinante, crítico falso, cuyas intenciones están centradas en llamar la atención.

Los opinantes cobran por cada visita

Obviamente, no se trata de un soborno en serie para que los medios de comunicación opinen a favor de obras comerciales a cambio de un pequeño incentivo (aunque eso nadie lo sabe).

La publicidad la forma principal de financiamiento de los medios de comunicación. Las empresas pagan por cada “impresión” de un cartel publicitario, es decir, por cada persona que ve publicidad. Esto lleva a los medios a difundir noticias que atraen al público con intenciones de generar un gran número de impresiones y, asimismo, generar grandes márgenes de utilidades.

¿Por qué explico esto? Exacto: Las “críticas de cine” (opiniones) deben atraer al público como finalidad principal para generar ganancias. Y, para ello, se valen de artimañas que provocan que entres a su red sin que te des cuenta.

El opinante siempre hace un juicio de valor.

El sitio Espinof publicó una reseña sobre la serie de Ciencia-Ficción Death, Love & Robots (2019) poco antes de su estreno en Netflix. Por favor, tómate el trabajo de leer los comentarios a continuación. Es un claro ejemplo de cómo la audiencia está en contra de la “crítica”.

Las recomendaciones nos ayudan a bajar la incertidumbre a perder recursos valiosos -tiempo y dinero- en algo que podría no gustarnos. Y, aunque cueste aceptarlo, nos dejamos engañar por voces conocidas o “autorizadas” para evitarnos la decepción.

Sin embargo, esta es una opinión emitida para provocar una acción en el espectador. El uso de adjetivos como “insatisfactorio” y “decepcionante” son juicios de valor, cosas que eliminan inmediatamente la posibilidad que sea una crítica, siguiendo los criterios anteriores. Parámetros subjetivos como bueno/malo, éxito/fracaso, brillante/decepcionante son personales; y por ningún motivo deberían transmitirse al futuro espectador. Ninguna crítica debería predisponer tu estado de ánimo hacia una obra, solo puntualizar hechos concretos para que la puedas admirar por ti mismo.

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Otro hecho curioso en el artículo es la poca demostración técnica para criticar el guión. Si esto ya no es una crítica, como opinión es bastante mediocre; no utiliza ninguna herramienta para argumentar por qué la serie falla. Y es triste porque la opinión expresada es tan ignorante como mediocre: Cada uno de los cortometrajes está basado en cuentos de Ciencia-Ficción de autores reconocidos a nivel mundial, algunos postulados al premio Hugo. Curioso para un sitio “especializado” en cine y ficción audiovisual.

Ninguna obra de arte es buena o mala, tiene formas distintas de afectar a una persona u otra. Eso es parte de la variabilidad del pensamiento, de la experiencia y de la naturaleza humana. Eso el crítico lo sabe; el opinante, no.

Hola, vine a llamar la atención. ¿Ya te dije que tu madre es una estúpida?

Lo siento, lector, tu madre no es estúpida. Solo quería llamar la atención.

La forma más fácil de llamar la atención es hacer comentarios negativos sobre todo aquello que la audiencia ama. Mientras más agresivas y/o violentas sean las opiniones, más provocan a la audiencia.

Funciona así: Lees un titular tendencioso, usualmente negativo, sobre una película o serie que te gustó. Entras en conflicto; “¿por qué opina así de una película tan buena?”. Leemos la nota y comenzamos a odiar al editor porque ataca deliberadamente la obra que nos gusta -generalmente sin argumento y solo con ambigüedades. Nuestro deseo vengativo necesita una retribución y hablamos de la mala crítica, sobre todo, en redes sociales. Sin darnos cuenta le hemos prestado atención al “crítico”.

Los opinantes de cine lo saben y se aprovechan de este recurso.

El problema, estimado lector, es que probablemente jamás se entere de tu opinión contraria ni tampoco le importe. Están ahí para provocar, no para leer ni, mucho menos, contestar.

¿Tienes idea de lo infantil que suena nuestro comportamiento? Y, sin embargo, siguen siendo las reacciones más esperadas por parte del público. Y calma, se pone mejor.

Justicia social de internet: Los comentarios de redes sociales.

Los comentarios de las redes sociales suelen ser muy útiles para expresar nuestra opinión. El problema es que esa opinión le da más relevancia a las páginas y publicaciones que odiamos.

Leímos la “crítica” negativa. Y, como a veces nos pasa, nos llenamos de un deseo vengativo que necesitamos equilibrar. Recurrimos a la sección de comentarios en redes sociales o en los post y liberamos nuestro malestar (muchas veces, de la forma más insultante posible). Le damos un “me enoja”. Somos libres.

Lo logramos. Hicimos justicia a nuestras obras favoritas. ¡Muy bien!

Salvo por el hecho que les hemos regalado una impresión publicitaria en redes sociales y relevancia a través de un comentario y un “like” encubierto (ese “me enoja”). Les hemos dado dinero y relevancia, y así contribuimos a que la página con malos “críticos” siga existiendo.

Sí, estimado lector; nosotros tenemos la culpa que estos sitios sigan existiendo cuando los tomamos en cuenta. Lo peor de todo es que siempre pisamos el palito. Y ellos se benefician de eso. Por eso nunca se acaban las opiniones negativas, aunque es lo único que queremos.

Una crítica no es un ataque deliberado a lo que no nos gusta. Así que recuerda: si te provoca, no lo tomes en cuenta. Porque, al igual que los movimientos políticos actuales, los sitios se aprovechan de tu odio. Por eso mejor vivir en armonía. Podemos vivir ignorando opiniones negativas y nos complicamos menos.

¿Actualmente importan las críticas? Parece que no…

Como espectador, siempre tendremos cierta incertidumbre sobre ir o no ir a ver una película. Por eso siempre buscaremos recomendaciones; es decir, siempre buscaremos la crítica de cine. Sin embargo, el público actual selecciona muy mal el material para buscar recomendaciones.

Una investigación titulada The Art of Film Reviewing Today (en español y resumida por el sitio Otroscines.com) nos muestra que la mayoría de los futuros espectadores prefieren leer reseñas cortas, de no más de dos párrafos o 500 palabras (para que te hagas una idea, es una página tamaño carta) Inclusive, un porcentaje importante de los espectadores revisa los sitios de crítica para informarse sobre la puntuación promedio sin revisar las reseñas. Otro resultado importante es que la audiencia leería más reseñas si estas fueran emitidas por streaming, video o vía correo electrónico. Por último, solo un 3% de los encuestados son los que se dan el trabajo de leer reseñas completas y son, ineludiblemente, un público fiel a un sitio especializado.

Definitivamente, vivimos en una era de inmediatez tecnológica. Era de esperar que las críticas sufrieran también las consecuencias. Pero, ¿cómo obtendrías una buena recomendación en tan escuetas palabras? Porque estas críticas cortas son como los libros resúmenes del Quijote: Mierda. Se saltan todo lo bueno. Y, probablemente, te induzcan a una mala decisión. Y tú no quieres tomar una mala decisión con tu dinero, ¿no?

Quizás sea hora de mejorar nuestra actitud hacia lo que leemos. Y, también, de mejorar las críticas.

Críticos sin criterio

La “crítica” actual no tiene criterios. O, al menos, el público no los conoce. En mi opinión, la gran parte de la culpa del abismo entre crítica y audiencia está en la forma de actuar de los mal llamados “críticos”, opinantes sin conocimientos que escriben para hacer el mejor trabajo que saben hacer: provocar odio.

Nuestra actitud como espectadores también acentúa la crisis. Debemos aprender a filtrar la información que recibimos.

Sin embargo, debemos aprender a vencer la incertidumbre y atrevernos a apostar en el arte. Esto es:

SI TIENES GANAS DE IR A VER UNA PELÍCULA, ANDA A VER LA MALDITA PELÍCULA.

Como lo dice Carlos Zahumensy sobre la “muerte” de la crítica de cine, na buena o mala reseña jamás debería influir en algo que queremos ver. Lo importante es disfrutar la experiencia audiovisual.

Pero si necesitas recomendaciones, por favor, tómate el tiempo de leer buena crítica. Hay textos maravillosos. Por ahí escuché a un crítico que dijo: “las críticas son discursos que desarrollan temas importantes, sociales, explicados en una cinta de 90 minutos”.

Desecha las opiniones y busca a alguien que te enseñe a apreciar las obras como corresponde, sin influencia, sin juicios de valor, sin provocar. ¿Para qué seguir sustentando a inescrupulosos que se aprovechan de tu reacción?

Ignorando es como se mueren los odiosos.

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